OPINION
Crisis en valores en el sistema organizacional y decadencia del liderazgo
Por PELAGIO ROSARIO
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Esta ausencia de identidad con los principios y valores que deben caracterizar a los dominicanos, es lo que condiciona un desarrollo organizacional coherente con los miembros que la integran y, genera, por consecuencia, un bajo nivel de compromiso, de éstos, con la misma, limitando el desarrollo ideológico-conceptual necesario para producir organizaciones con estructuras orgánicas fuertes, capaces de soportar cualquier conflicto interno que se produzca, como resultado de la lucha de intereses (normales) individuales y/o colectivos que se producen en todo grupo que supere la unidad.
La ausencia de principios y valores, arraigados en la psiquis de los miembros de la organización, como concepción ideológica que, orienta su accionar político-social y su desarrollo vital, trae como resultado, un bajo nivel de compromiso con los objetivos programáticos del sistema organizacional, impulsando el transfuguismo y la lucha por intereses materiales, individuales. La falta de empoderamiento de una concepción ideológica que oriente los objetivos de la organización, causa indisciplina entre sus miembros, pues, no se cultiva el respeto, la consideración y el compañerismo, que debe caracterizar el funcionamiento de todo sistema organizacional.
Este panorama organizacional es lo que produce las crisis en las organizaciones, principalmente, en los partidos políticos, ya que, el liderazgo que se desarrolla, crece, sobre la base de cualidades físicas y/o materiales, no sobre la interpretación adecuada, por parte de los dirigentes, de los intereses del colectivo en cuestión. Estas cualidades físicas o materiales, pueden sintetizarse en los bienes y las cualidades personales que posea el dirigente, haciendo de él, más que un líder, un Mesías, en el cual, sus miembros depositan todos sus sueños, fe y esperanzas colectivas e individuales. De ahí que, cuando estos “dirigente-líderes” deciden hacer de sus ambiciones y aspiraciones personales, el ideal de la organización, ésta pierde su razón de ser y, en consecuencia, se produce la lucha fratricida, que envuelve a toda la organización, en el entendido, de que, el uno o el otro, es el que interpreta mejor, los intereses del colectivo, no la organización misma, por lo que, entre todos, hacemos añicos las estructuras orgánica del sistema organizacional partidario, sepultando los principios y valores que dieron origen al mismo y poniendo por encima los intereses de los “líderes”.
Este tétrico panorama organizacional es el que caracteriza el sistema partidario dominicano, ya que adolecen de substrato ideológico que oriente sus acciones, por lo que, cualquier diferencia entre los miembros de la organización, se convierte en germen, generador de un conflicto, capaz de convertirse en un crisis, ya que, la lucha de intereses individuales, que son normales, no puede ser canalizada ordenadamente, por los órganos del partido, pues, tienen un bajo nivel de credibilidad ante sus miembros, pués, en su mayoría, están comprometido con los intereses individuales de sus “lideres”, generando, por consecuencia, indisciplina a lo interno de la organización, falta de respeto a las normas que regulan el funcionamiento de la misma y caos en todo el sistema, produciendo la crisis que hoy padecen la mayoría de los partidos, en la Republica Dominicana, tanto de “izquierda” como de “derecha”.
Continuaré