OPINION
Ante un hecho consumado...
Por EULALIO ALMONTE-RUBIERA

La casi totalidad del pueblo perredeísta –o mejor, el pueblo que siente la necesidad de que se lleve a cabo el predicamento de la socialdemocracia que abrazan los que se autoerigen en seguidores del pensamiento del doctor José Francisco Peña Gómez, se dio cita en el día de su cumpleaños 74 y como para rendirle tributo se volcó a las calles y acudió a las urnas en procura de elegir a uno de los hombres que se proclaman seguidores fieles del ideal de aquel digno prohombre hijo de esta tierra nuestra.

Los números, al derecho o al revés, reflejan que Hipólito Mejía y Miguel Vargas cuentan con una población de seguidores que constituye en sí misma la manifestación de esperanzas de un segmento representativo de la gran masa de desposeídos que desde siempre ha sentido la necesidad de que se vaya en su auxilio, y se cumpla, aunque sea mínimamente, con lo que la Constitución y las leyes obligan a quienes sobre ella han hecho juramento de fe. Esos números son una expresión simple, son el PRD.

Más de un millón de votantes en unas primarias es un numero altamente significativo, y desde sus respectivas poltronas, Miguel e Hipólito deben de sentirse orgullosos: tienen todo un pueblo que les sigue a pies juntillas, y esa ecuación poblacional es solo la punta del gran tempano que se mueve bajo la superficie social dominicana, porque el grueso, el gran tamaño, el cuerpo político inmenso, está sumergido en las profundidades del océano social, a la espera de una oportunidad para manifestarse en toda su dimensión. Y eso lo saben los estudiosos del comportamiento social, y hasta aquellos que actúan como si no lo entendieran.

Las voces que se manifestaron por medio de las boletas que ese pueblo depositó en las silentes urnas, está siendo escuchada desde el más remoto confín de los 48 mil y tantos kilómetros cuadrados que conforman esta media isla llamada Republica Dominicana, hasta la cúpula del Palacio Nacional, y más que en este chapitel del vetusto recinto, también lo escuchan los inquilinos que –salvo contingencias imprevistas, tienen rentas aseguradas hasta el 16 de agosto del 2012.

Antes que estos, Hipólito y Miguel lo deben de haber escuchado, pero no sé si lo habrán interpretado del modo correcto; por si acaso, déjeme decir que ese número de votantes lo han alcanzado otros, como el PLD, solamente con la ayuda generosa de los reformistas y balagueristas, los peñagomistas de José Frank, la Fuerza Nacional Progresista de Vincho Castillo, y de otros que desde el perredeísmo han saltado las cuerdas del transfuguismo para acomodarse y acomodar a familiares y amigos.

Me temo, sin embargo, que los corifeos y algunos con vocación de mochileros no les permitan –principalmente a Miguel, escuchar con atención el significado...

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