OPINION
Dejar atrás los lamentos y configurar el triunfo
Por ALEJANDRO RODRIGUEZ

La República Dominicana en sus últimos 51 años, luego de ajusticiado Rafael Leónidas Trujillo Molina a “el Chivo”, ha sufrido varias crisis como resultado del supremo ejercicio del acto electoral: las votaciones. Golpes de Estado, Guerra Civil y resistencia heroica a la Invasión, protestas y repudio a decisiones tomadas por el órgano regulador y rector del proceso, asesinatos, desapariciones y sobre todo desconocimiento de la voluntad popular. Sin embargo, y pese a todas las deficiencias, todos los partidos y la misma sociedad civil se acogía (aún a regañadientes) al veredicto “evacuado” por la JCE, la que tenía su base legal en la antigua Constitución de la República, en aquellos artículos del 88 al 92. La JCE fue creada mediante la Ley No.35 del 1923 y en la actualidad se rige aún por la Ley 275-97 del 21 de diciembre del año 1997, publicada en la Gaceta Oficial Núm.9970, de fecha 21 de diciembre de 1997, modificada por la Ley No. 2, del 7 de enero del año 2003. Todo esto hasta la nueva constitución.
Dentro de los objetivos de la JCE de acuerdo a la legislación que rige la creación y organización de la misma, sus principales objetivos son Fortalecer la democracia de la Nación, garantizando la seguridad del Registro Civil, Cédula de Identidad y “Electoral “y la transparencia de los procesos electorales”. Preparar, organizar y desarrollar cada dos años los procesos para las Elecciones Presidenciales, Congresuales y Municipales de la República Dominicana, los que ahora serán cada 4 años fruto de la unión de las elecciones.
Es decir la JCE es la reguladora y rectora del proceso más importante y de legitimación del poder: las elecciones. La Junta Central Electoral, por tanto, debe ser cuidada, protegida y hasta mimada. Y es que no hay de otra, si queremos que el país siga transitando por la ruta de esta democracia deformada, arruinada y frustrante que hoy vivimos.
Ahora, y frente a la evidente desilusión que representa la toma de partido por esta JCE, que podemos hacer ¿llamar al desconocimiento de sus resultados?, ¿a la desobediencia civil?, ¿a las protestas y producir un clima de mayor ingobernabilidad?, ¿está nuestro partido en la situación de asumir el camino de la resistencia? con una dirección que le teme como el diablo a la cruz a la lucha popular.
Estimo que no, y como es muy difícil que “el puerco se rasque en javilla”, exhorto a mis compañeros del PRD a no caer en el aventurerismo, todos sabíamos de las trampas, los fraudes y la compra de conciencia por parte del Gobierno y Leonel, y no hicimos nada. Nunca le quitamos ningún camión del gobierno repartiendo electrodomésticos y lo repartimos nosotros, nunca le quitamos el dinero a los “compracédula” del gobierno y lo repartimos entre los más necesitados, ni evitamos la compra de los votos quitándole el dinero a los que estaban haciendo esta actividad, nunca desarmamos a los provocadores en los centros de votaciones, nunca denunciamos o le quitamos las drogas a los delincuentes enviados por dirigentes del PLD para comprar el voto a esa franja de “tecatos” que crece diariamente en nuestro país, en fin nunca hicimos ninguna acción que se pudiera entender de resistencia a lo que se veía venir.
Por tanto no tiene sentido seguir insistiendo en una cosa “irremediablemente juzgada”, lo que pasó; pasó, preparemos para evitar lo mismo en el 2012, o continuemos haciéndonos los locos y permitiendo la debacle nacional, con un partido y un gobierno que no tienen escrúpulos, dizque yendo a las elecciones a avanzar en vez de ir a ganar. Y para ganar hay que apelar a la defensa del voto, pero eso si con tiempo y dispuesto a evitar el fraude a como de lugar. La consigna para el 2012 debe ser salir del PLD como sea, a la buena o a la mala, e ir a las elecciones del 2012 con un norte claro; ganar.
Para ello, todo debe empezar con tiempo, pues, recuérdese que para comprar voluntades el gobierno empieza a tiempo. Y por último ¿Cuanto cobra un tránsfuga para traicionar su partido?, si no se aprueba la ley de partido desde el congreso, debemos por fin aplicar la ley de Duarte: “Mientras no se escarmiente a los traidores como se debe...” Pero para ello debemos cohesionar el PRD, unir las bases del partido y entender que como la lucha y el sacrificio son de todos, también los buenos resultados deben ser de todos, no tan solo las frustraciones.