OPINION
Causas fundamentales que generaron la derrota
Por PELAGIO ROSARIO

Al analizar ésta coyuntura electoral, tengo necesariamente, que retomar algunas recomendaciones que hiciéramos a la alta dirección de mi partido, el PRD, orientadas a coadyuvar a un necesario proceso de reorganización electoral, que demandaba y demanda ésta organización, sí queremos continuar participando en los procesos venideros, con ciertas posibilidades de triunfo, en tanto y cuanto, éstas sugerencias implican tener bajo el control de los organismos del partido, a los futuros electores. Nos referimos a los comentarios que realizamos, en éste mismo medio, con el titulo de “Prospectiva de un proceso, (I al IV), en el cual sosteníamos la necesidad de adecuar nuestra organización a las instancias jurídicas, establecidazas por la JCE, a través de las cuales lo ciudadanos deben ejercer su derecho constitucional de elegir a sus autoridades, nacionales, congresuales y municipales.
El Partido Revolucionario Dominicano siempre a tenido esa debilidad, de no tener bajo su control a los electores de los diferentes colegios electorales; por lo que, independientemente de las actividades multitudinarias que realiza, esto se refleja en las urnas el día de las elecciones, pues la dirección de mi partido olvida que, siempre serán mucho más los electores que no asisten a marchas, concentraciones, caminatas y otras yerbas aromaticas, en las que se amontonan muchas gentes, (que es lo que le gusta al ego dirigencial de nuestra organización), sin importar que voten o no los asistentes a dichas actividades, en donde se destacan por una serie de discursos floridos, pero carentes de contenidos programáticos.
En tal sentido, insistimos en que, a partir de éste mismo día, 17 de mayo de 2010, debemos fortalecer a los tres organismos del partido que constituyen los ejes transversales de la organización, esto es, Organización, Electoral y Educación del PRD, para que desarrollen una labor, orientada a ampliar y consolidar a la organización, en todo el territorio nacional, en lo concerniente a la formación política e ideológica y en la parte de adecuación electoral, con lo cual garantizamos tener una militancia comprometida con los principios del partido y además, preparada electoralmente, para defender al partido en las urnas, cuando los organismos responsables de cooptar a los electores, tengan controlado, en cada colegio electoral, a aquellos que, de ante mano, sabemos que nos van a favorecer con su voto, pues previamente, hemos realizado un trabajo de encuadramiento de los potenciales electores en cada colegio electoral.
Tenemos que abandonar la táctica de producir golpes de efectos permanentes, congregando muchedumbres, sin tener control de los electores, pues esto nos conlleva a la farsa creencia, de que cuando congregamos un alto número de personas, en un determinado lugar, nos garantiza tener el control electoral de dicha demarcación, ya que los resultados electorales, así lo han demostrado.
Otro elemento importante que queremos destacar, es aquel relacionado con la unidad del partido, la cual, en este proceso electoral brilló por su ausencia, ya que la unidad de una organización política se desarrolla en torno a principios ideológicos, que promueve un determinado liderazgo. En este proceso electoral el PRD se caracterizó por un vacío de liderazgo, que impidió, que en su entorno, se unificaran todas las fuerzas e intereses que convergen al interior de la organización, mostrando hacia el electorado una debilidad en unidad de propósitos, en las estrategias de campaña electoral y en consecuencia, una ausencia de objetividad de la realidad electoral.
Esta ausencia de un liderazgo sólido se reflejó al momento de la composición de la boleta electoral, ya que de haber existido, el rechazo a las imposiciones de candidaturas que se hicieron en los diferentes municipios, hubieran sido menores, púes, siempre las organizaciones políticas, se reservan una determinada cantidad de puestos, congresuales y municipales, como una forma de garantizar que determinadas figuras de la sociedad puedan servir de contrapeso, en donde las agrupaciones tengan algún tipo de debilidad; por lo que, el líder recomienda la importancia de éstas reservas, que luego son consensuadas, en los altos organismos del partido, lo que disminuye el descontento, ya que los ciudadanos de los municipios se sienten representado por el líder y en consecuencia, respetan las recomendaciones de éste, pues, sintetiza el interés de la mayoría .
Independientemente del uso indebido de los recursos del Estado, que hizo el PLD y el gobierno de Leonel, entiendo que el PRD no hace una adecuada distribución, entre los diferentes candidatos de los municipios, de los recursos que percibe del organismo electoral, ya que los mismos no son administrado con criterio de partido, sino que quien controla la dirección de la organización, distribuye a discreción dichos recursos, sin responder a ningún mecanismo que garantice la administración transparente y equitativa de los mismos. Por lo que, en ese orden, los diferentes candidatos a los cargos electivos, congresuales y municipales, tienen que disponer de recursos financieros privados (sus propios recursos), para abaratar el coste de sus respectivas campañas, lo que implica, que de ganar la posición, a la que aspiraba, le corresponde al candidato en cuestión y no a la organización, generando actos de indisciplina, vinculaciones con recursos financieros de oscura procedencia y posteriormente, se convierte en un caldo de cultivo para el transfuguismo.
No podemos apelar al recurso de que, para que esto deje de ocurrir, es necesario una ley de partido (que creemos es necesaria) , como una forma de justificar los desaciertos en la administración de éstos recursos; tampoco podemos sostener que la derrota se debió al incalculable derroche de dinero de parte del PLD, pues en más de una ocasión hemos luchado contra opositores, que detentan el poder del Estado y usan los recursos del mismo, y hemos vencido. Lo que pasa es, que no somos capaces de reconocer los errores políticos-electorales y organizativos, que cometemos, al no prepararnos adecuadamente, para participar en estos procesos, confiando, equivocadamente, que realizando grandes concentraciones, se gana elecciones. El Dr. Balaguer nos demostró que eso no es así, que las elecciones se ganan en los colegios electorales, sí y sólo sí, tenemos el control de éstos, a lo que nunca hemos dedicado el menor tiempo y nos la hemos pasado enfrentándonos internamente, sin reparar en la necesidad de adecuar nuestra organización a las instancias del sistema electoral dominicano.
Hasta que no nos detengamos en ésta lucha fratricida de intereses individuales, que carcome nuestra organización, jamás estaremos en condiciones de ganar un proceso electoral. Tal planteamiento lo demuestra el actual proceso, en el cual, los oficialistas jugaron a elevar la abstensión electoral, pues como todos conocemos, ésta beneficia a quien está en el gobierno; ante esa aptitud nosotros no nos preparamos para impulsar una alta participación de los electores, sino que nos conformamos con esperar que fueran a votar lo que asistían a las concentraciones y no realizamos un trabajo de base, para garantizar que los electores fueran a los colegios electorales. Además, de que, la organización de adecuación electoral ha venido siendo planteada desde 1992, cuando el compañero Winstong Arnaut, trató de implementarla, desde la dirección electoral del partido, con muy poco éxito, pues la dirección y la base no tenían consciencia de la importancia de ésta táctica de trabajo político, lo que, de hecho parece que una vez más, ha sido el talón de Aquiles de la derrota. Esto se refleja en el bajo porcentaje con el que PLD, nos ha arrebatado la victoria, en la mayoría de las provincias y municipios, lo que implica, que sí hubiéramos controlado nuestros electores, en el proceso de campaña, en los colegios electorales, en una gran cantidad de demarcaciones no nos habrían derrotado, como lo hicieron, con un mínimo margen de diferencia.
De ésta situación debemos sacar la experiencia suficiente, a fin de que para las elecciones presidenciales no nos “agarren asando batatas”, como dice el pueblo, si hacemos lo que tenemos que hacer, en vez de estar enfrentado constantemente, dándoles una negativa señal al electorado; de seguro no tendríamos que pasar este amargo trago de la derrota; y como me recordaba el presidente de la Seccional, Leonardo Marrero (Junior ), “los que no revisan su historia, están obligados a repetirla”, por lo que esperamos que esto se logré superar para las proximas elecciones generales.