OPINION
UASD: Franklin y Samaná
Por MILTON RAY GUEVARA

La tarde se vistió con sus mejores galas, el sol quemaba más que de costumbre. Desde el Pueblo Príncipe, la noche preñada de estrellas lucía inhabitualmente clara. La voz de siempre de nuestra Sonia Silvestre entonaba canciones en que se mezclaban armoniosamente recuerdos del pasado y sentimientos del presente. Era viernes 22 de enero, se acercaba el final de un gran evento en la historia de la Provincia de Samaná. Todo empezó a las 4:30 PM cuando el Rector Magnífico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, doctor Franklin García Fermín, procedió al corte de la cinta para dejar formalmente inaugurada la sede administrativa del Centro Universitario Regional de Nagua (CURNA) extensión Samaná, en el antiguo local de la Cámara de Comercio y Producción, en la calle Restauración, al lado de la casa de Mamatía Elisa, y a escasos metros de donde quedaba la vivienda de doña Angela y don Pedro Ray.
El Rector Magnífico habló de “La revolución del conocimiento como fuente de desarrollo social, político y económico de los pueblos”. El Presidente del Patronato de la UASD, extensión CURNA ñ Samaná, licenciado Félix Metivier Aragones, de labor extraordinaria, proclamó “Con la llegada de la UASD a Samaná se inicia la revolución democrática, la pluralidad, y será una tribuna desde donde se proclamarán las líneas de desarrollo de esta provincia.
Los ciudadanos de Samaná reclaman el inicio de las clases del ciclo básico.” Se estaba haciendo realidad un sueño acariciado en nuestra provincia. La UASD es un patrimonio cultural común de las américas y de la humanidad, ha sido un instrumento para la superación de las limitaciones educativas del pueblo dominicano, siempre a la vanguardia de luchas académicas, educativas y sociales del país.
Mientras transcurría el acto, comenté con el Señor Rector, que en mi campaña senatorial de 1998 prometí luchar por la instalación de un centro de estudios superiores en nuestra provincia. Al poco tiempo de la juramentación del gobierno del Presidente Hipólito Mejía, le solicité que hiciera del conocimiento del ingeniero Miguel Rosado Montes de Oca, Rector de entonces, el deseo de la Presidencia de que la UASD se instalase en la provincia más bella del país. Siempre consecuente con Samaná, el Presidente Mejía me dio instrucciones de hacer la solicitud mediante comunicación a mi firma.
En esa época, el ingeniero Rosado participaba de los consejos de gobiernos realizados en diferentes provincias. El día 6 de julio de 2001, el Consejo Universitario aprobó la Resolución 2001-091, que aprobó la extensión del CURNA Samaná. Con las complejidades propias de la burocracia universitaria, el tiempo fue pasando.
Años después, cuando el Presidente Fernández presentó su visión de la reforma constitucional en el aula magna de la UASD, el Rector Roberto Reyna le ofreció un almuerzo en el comedor privado de la rectoría en que se invitó a miembros de la Comisión de Juristas. Me tocó entonces recordar lo que la UASD tenía pendiente con Samaná e incluso me atreví a solicitarle al Presidente que dispusiera la construcción de una especie de Community College para la formación de nuestros jóvenes.
El Patronato Samanense, del que me honro formar parte, hizo un trabajo admirable. En el pasado reciente Federico Lalane José y José Aquiles Hamilton habían desplegado ingentes esfuerzos a favor de la causa universitaria. No fue, sin embargo, bajo la rectoría y el impulso decisivo de Franklin García Fermín que la criatura nació. El respaldo al proyecto se evidenció por la presencia de un numeroso público y destacados funcionarios de la UASD como los doctores Juan Tomás Olivero Figuereo, Juan Medina, Ramón Enrique Amparo Paulino, y la ingeniera Angiolina Ray.
Las autoridades provinciales y sectores representativos de la comunidad estuvieron representados por los diputados Demetrio Vicente y José Acevedo, el Presidente del Ayuntamiento de Samaná Carlos Manuel Payano, el síndico de Sánchez, Inocencio de Jesús Calcaño, los síndicos de los distritos municipales de Arroyo Barril y Las Galeras, Eriberto Gerónimo Concepción y Miguel Bello, el ingeniero Victor Laureano, Presidente de la Cámara de Comercio y Producción, Virgilio Mercado, Juan José Morales, Ramón Aníbal Olea Linares, Enrique Pujals, Santiago Piña, José Alfonso Rojas, Luis Green, José Francisco López, entre otros. De la sede administrativa se pasó al Pueblo Príncipe y el doctor Franklin García Fermín declarado mediante resolución por el Ayuntamiento Municipal, visitante distinguido, nos deleitó con una excelente conferencia intitulada “La UASD más allá de una obligación académica un compromiso social”. Cual pintor de brocha fina el Rector Magnífico delineó el compromiso de una mega academia, 171,000 estudiantes, formando los recursos humanos que la nación necesita para mejorar las condiciones de vida de su gente. Sólo la educación podrá sacarnos de la pobreza y del atraso. La voz de Sonia Silvestre entonó “...tú quieres dormir y yo quiero andar. La noche es para un largo viaje y hay que llegar...”
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