OPINION
Dictadura y democracia
Por JUAN TH

Los tiempos han cambiado. Los métodos también. Una dictadura no se construye persiguiendo, encarcelando, torturando y matando. La comunidad internacional es demasiado sensible ante esos actos de crueldad y barbarie. Los dictadores del pasado terminaron presos o muertos, y lanzados al zafacón de la historia. Una nueva generación de políticos ambiciosos ha surgido en América Latina intentando perpetuarse en el poder igual que sus antepasados, a los cuales criticaron y condenaron con vehemencia. Con un traje hecho a su medida, cada quien a su manera y gusto, se legitiman con el voto popular.

La democracia está consagrada en el ejercicio supremo del sufragio. Ese solo hecho, el voto, es suficiente para sus tentar su regímenes. Ignoran, adrede, que la democracia es libertad de palabra, de reunión y de asociación; que democracia es respeto por todos los derechos humanos; es decir, derecho a la educación, la salud, la vivienda, el empleo digno, agua potable, deporte y cultura, entre otros.

La gente vota un día cada cuatro años. Pero esa misma gente tiene que comer, vestir, trabajar, estudiar, leer, tomar agua potable, et., todos los días. Un ser humano no puede esperar el día de las elecciones para hacer todas esas cosas. Por lo tanto la democracia es mucho más que ir a las urnas.

En la República Dominicana se ha instaurado uno de esos gobiernos derechista, conservador, que ha creado una dictadura que no es sólo mediática. Los poderes fácticos se han encargado de que no sea una dictadura virtual, ni nada que se parezca.

El presidente de la República se ha valido del presupuesto de la nación para mantenerse en el poder. Ha ido, poco a poco, trabajando sin descanso, corrompiendo todos los estamentos de la sociedad, incluyendo, en principio, a los dirigentes, militantes y simpatizantes de su partido. Luego ha hecho lo mismo con los demás partidos. Las iglesias, sobre todo la católica, no ha escapado a la magia del dinero, ni los medios de comunicación.

En todas las elecciones el dinero del erario ha sido un factor, incluyendo en las de su propio partido. No ha habido una sola convocatoria comicial donde el dinero corruptor no haya sido determinante a la hora de contar los votos y proclamar victoria.

Con el dinero del pueblo el presidente compró en mayo pasado el Congreso. De la misma manera que compró su reelección. No hay un préstamo o un proyecto de ley emanado del Ejecutivo que no sea aprobado inmediatamente. El Congreso no es más que un sello gomÍgrafo del Presidente. Tanto es así que los jueces de la junta Central Electoral el Senado no lo pudieron escoger en la fecha establecida porque hubo que esperar la llegada del extranjero del mandatario.

El presidente de la República tiene su propia Constitución, su propio Congreso, su propia Justicia. No hay un poder del Estado o del sector privado que no esté bajo su control absoluto. Ahora le acaba de poner la tapa al pomo durante la reunión del Comité Central del PLD, aniquilando de una vez y por toda la democracia interna. También en el PLD el presidente y su camarilla se reeligieron hasta el 2016 sin que se produjera una rebelión. ¡El dinero lo puede todo!

Los cargos de ministros y viceministros, de directores y subdirectores generales, de embajadores y cónsules, entre otros, muchos puestos en la administración pública han minado el sentido crítico en el PLD. Las nóminas y nominillas de los militantes y simpatizantes del PLD, mejor conocidas como botellas, impiden posiciones radicales en contra del nepotismo, la corrupción y otros males.

Cientos de miles de millones de pesos han sido utilizados para comprar dirigentes políticos tanto del PLD como de la oposición. Cientos de miles de millones de pesos del Presupuesto han sido usados para comprar elecciones. Dinero de nuestros impuestos, del narcotráfico y del crimen organizado. En pocas palabras la democracia ha sucumbido en la República Dominicana en las manos del presidente engendrado por el partido de Juan Bosch. Con tanto poder acumulado, el presidente no se va del Palacio Nacional por las buenas, habrá que sacarlo por la fuerza de las masas populares, con votos, o sin votos. El que crea lo contrario es un iluso.

3 comentarios:

Madrid. ¡Excelente y oportuna reflexión! En pocas palabras, podemos asegurar sin temor a equivocarnos que, el Presidente Leonel Fernández, terminará sus días o en la cárcel o asesinado, no porque se quisiera, sino porque se lo ha buscado.

Pluma de oro? Jajaja, será PPH de oro. Leonel no terminará ni muerto ni en la cárcel, ¿o acaso es en Suiza que estamos? ¿Quién le va a meter el pico? ¿Qué pasó cuando el mismo Leonel se autoinculpó con el caso PEME? Hipólito dijo, no, no, no me toquen a ese hombre. Las clases altas no se suicidan, aunque sí las pequeñas. Dejen de soñar, Leonel es otro que se ha orinado sobre este país, pero igual terminará teorizando bonito por ahí. Por otro lado, dejemos de enfocarnos tanto en Leonel, porque el candidato va a ser Danilo, o quizás la mujercita del jefe, y, me temo mucho, no es con el PPH que debemos enfrentarlos, con ese PPH que tantos beneficios le está dando al pluma de oro de TH.

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